lunes, 27 de febrero de 2012

Soledad





-Me alegro de verte de nuevo.

La soledad me estrechó la mano afectuosamente y dijo con una voz grave, femenina y seductora.

-¿Hasta cuándo esta vez? Pregunté yo.
-Sólo hasta que halles otro amor por el que sentirse sólo otra vez.

Me pareció una buena explicación, además la vida que estaba detrás, me puso las dos manos en los hombros apretando fuerte y me hizo comprender lo que es el fin de una era y el nacimiento de otra, fue un torrente de energía nueva.




-¿Acaso no quieres que vuelva a ser tu amante? Y vuelva a revolucionar tus tripas y a desatascar tus lagrimales, para que te reencuentres con tu espíritu vacío, llenándolo de magia e impulsos de escribir acerca de los sentimientos que te han abandonado y que ahora ya no puedes sentir?

No contesto, no es buena idea replicar a la soledad, con la cabeza apoyada sobre el frío cristal de la ventana, veo caer lentamente la tarde, la luz se diluye en la atmósfera y cede su fulgor a la lluvia de sombras y de estrellas que dibuja el firmamento.
Miro al cielo, creo que mi mirada es en estos momentos es la mas triste jamás plasmada en ningún cuadro, los pájaros del cielo se apartan aterrorizados y hasta las nubes grises me preguntan.

-¿Pero que haces tú aquí?
-Huir. Soy un poeta fustrado, rodeado de bellas poesías e insignes escritores, quiero hacer compañía a la Luna solitaria, encerrarme en mil pensamientos y aprender a amar la soledad.

-¿Como describirías esas poesías que tanto te gustan?
-Tienen las curvas exuberantes de una mujer, su rostro está lleno de colores intensos, huelen a jazmín, saben a frutas carnosas del bosque que explotan en el paladar al acariciarlas con la lengua, penetran en mi interior, provocando estremecimientos sensoriales difíciles de explicar que me hacen llorar sin motivo y me dejan en estado 'tiemblapiernas' permanente durante horas.

-Así no podemos permitirte que te quedes aquí, cuando escribas algo con un poco de calidad vuelves.

miércoles, 22 de febrero de 2012




...Mi amor siempre estará cuidándote...

...y la dejaste volar, y tus ojos lloraron hasta doler, pero sólo tú sabías que así tenía que ser......

Pero los pájaros no pueden ser enjaulados, porque ellos son del cielo, ellos son del aire, y su amor es demasiado grande para coartarlo...

viernes, 17 de febrero de 2012




Era ya tarde cuando llegó a casa, sujetando con ternura la mano suave de su pequeña princesa que lo esperaba con anhelo, la crisis les azotaba duramente, hacía unas semanas escasas que se había acabado su última prestación por desempleo y el dinero. La casa permaneció a oscuras a pesar de apretar el interruptor eléctrico con fuerza con la esperanza de que la dura presión de los dedos compensase la falta de pago, ojalá algún día la corriente volviese a fluir independiente por si misma. Dejó abierta la puerta como siempre para que entrase la claridad de la escalera, subió las persianas para aprovechar el filón de las farolas y rebuscó entre los cajones y repisas hasta encontrar dos velas de cera virgen, a la luz de las velas y de los fogones de su cocina de gas, preparó la cena de ambos. El olor a puré de verduras se confundía con el de a miel de la cera, el vapor del caldo fabricó dos gotas de sudor en su frente que rodaron hasta sus labios confundiéndose con las lágrimas.

- ¿Estamos otra vez sin luz?


Preguntó ingenua ella a pesar de que sabía la respuesta, mientras se terminaba un trozo de pan duro con queso, con los ojos inmensos y brillantes.
El aspiró profundamente y le besó en los labios tiernamente, hicieron el amor a la débil luz de la luna, dos horas después, ella dormía y el no.
El escenario se repitió muchas veces en los dos años siguientes. Sólo que el nunca volvió a llorar, el no tener luz era un juego, una excusa para organizar una cena de meigas, con 'queimada' incluida, o una 'cremat' azucarada. Cuando veía venir el fin del día, sacaba sus manteles más bonitos y la vajilla de fiesta, disfrutaba del apagón.




Ha pasado una década de eso, el ha encontrado un trabajo y prosperado en el mismo, ella llega tarde al acabar el suyo, todos los días arrasan el frigorífico, repleto de "todo", ponen la televisión inconscientemente o se encierran en sus ordenadores y con la excusa del trabajo pendiente se enfrascan en sus redes sociales. El, repasa el último estudio de mercado en su portátil, se fuma un cigarro, se bebe una copa y cena queso fresco con membrillo para la dieta.



Esta noche ha llegado un último aviso para pagar el recibo de la compañía eléctrica. Ha mirado el importe, 117 €. Ha entrado en la página web de su banco y ha comprobado el saldo, 8.578 €. ha arrugado el recibo, ha hecho una pelota con él y, con una sonrisa pícara, lo ha colado a lo "Magic Johnson" en la papelera.


-Con un poquito de suerte, volveré a tener mis cenas románticas.



Se le ha oído farfullar con malicia.

miércoles, 15 de febrero de 2012




-Mejor empecemos por la penitencia Padre.
-Lo primero es el principio. ¿Como quieres que te ponga la penitencia si aún no me has dicho tus pecados?
-Es que todavía no los he cometido.
-Bueno pues entonces los cometes y luego vuelves, esto va así hija mía.
-Es que ......
-Es que, ¿que?
-Digamos que es usted con quién quiero cometerlo, así de este modo penitencia y pecado irían juntos y me ahorro un viaje.
-Imposible hija mía yo tengo voto de castidad, tal vez sería mejor que te confesara el padre Antonio, estará mas preparado que yo para afrontar esta situación.

-El padre Antonio tiene 74 años... Padre, cada vez que le veo a usted con la sotana, me la imagino por dentro y me quedo absorta imaginando como su badajo oscila de lado a lado golpeando su ventana de tela y me cuezo en mis propios deseos, para mi es usted un ser superior, tan diferente a los que me rodean que ese pensamiento hace que me masturbe una y otra vez, pensando y pensando en lo sobrenatural.
-Hija mía hay muchos mas hombres en los que puedes fijarte, yo estoy prohibido para ti.
Ah!, eso es lo que no puedo soportar, padre déjeme tocarle el pene solo una vez por favor, abrazarlo con mis suaves dedos y me convenceré de que usted es igual a los demás, un hombre cualquiera de carne y hueso, así desaparecerá esta tensión que me está matando.
-¿Sólo tocar un poquito? Bueno, quizás no esté mal pensado lo de la penitencia 'a priori', mira reza tres padrenuestros , dos avemarías y coloca 200 euros en el cepillo de la Iglesia, pero solo podrás tantearla en tu mano un ratito ¿eh? nada de movimientos lascivos. Haré esto como un sacrificio para una noble causa, eliminar tus sucios pensamientos de una vez por todas y que tu deseo se vea apaciguado para que tengas una vida tranquila.
-Muchas gracias padre
A aquella mujer le cambió el rostro de preocupación, por primera vez sonrió, una vez realizadas las oraciones y entregada la generosa dádiva, se dirigió a la puerta del confesionario, se subió la falda hasta la mitad del muslo y se introdujo agílmente por la estrecha puerta del vetusto confesionario de madera, el padre Arturo estaba atemorizado pues aquella conversación tan morbosa, unida a sus años de abstinencia le habían alterado, ahora la forma de sus sotana estaba dotada de una pirámide extra de tela de considerables proporciones, cuya base surgía en lo que debía ser su entrepierna y el vértice se alzaba totalmente recto apuntando al pequeño techo, avergonzado de mostrar de una forma tan evidente su deseo, cerraba los ojos e inclinaba levemente la cabeza hacia atrás, al ser un recinto muy pequeño y mal iluminado el efecto aún era mas impactante.



-¡Ohhhhh! ¡No me lo puedo creer!



Metió su mano bajo la sotana y fue palpando lentamente sus muslos hasta llegar a la entrepierna, al estrechar entre sus dedos aquel tronco palpitante, se le escapó un gemido, se fue colocando a horcajadas sobre sus piernas desnudas, hasta rozarle su pecho con sus pezones totalmente empitonados bajo la blusa, y sintiendo en sus muslos aquel tronco totalmente enhiesto y palpitante, como los amables lectores se estarán imaginando la mujer apenas pudo balbucear en voz muy baja.


-Padre, necesito negociar más penitencia para lo que voy a hacer ahora.
-Tranquila hija mía, esa penitencia corre de mi cuenta.




PD. Al cabo de unos meses la hermosa mujer no pudo acallar su secreto (como todas las mujeres que han interrumpido violentamente una carrera de castidad).
-¿200 euros?. Pues a mi solo me pidió 150.
-Anda a mi solo 50.

jueves, 9 de febrero de 2012

Te he descubierto y por lo tanto ahora te delato.

Al principio la sospecha en mi interior era fugaz, luego se ha acelerado de una forma exponencial, cada vez que te miro, mis ojos se quedan paralizados atrapados en los tuyos, el tiempo frena su inercia, mis labios se resecan, mi mirada se queda anclada en tu cuerpo, tragando saliva y ayudado con las redes del eros intento retirarte de la inmensidad del océano, pero tú resbaladiza como siempre te escapas entre las mallas y vuelves al profundo azul, tus tostadas y torneadas piernas van mutando hasta transformarse en una gran cola de sirena plateada, que gira sobre si misma a velocidad vertiginosa y provoca maremotos de confusión en mi cerebro.

Si, tu me hipnotizas profúndamente.

Y ahora me acaricias con tus guantes de seda, como tu sangre pura de mujer enamoradiza, me doy cuenta de que no llevas en tus manos más que tu piel suave de pétalos de jazmín, acercas tu rostro al mío y noto que el mundo desaparece poco a poco, mi cuerpo se yuxtapone frente a un volcán en erupción, lava y hierro fundido, mi sangre hierve al son del fuego lento que es el beso que me regala mi intuición, de mi paladar brotan un torrente atropellado de invisibles palabras, esas diminutas partículas del lenguaje que fluyen sin tiempo ni distancia, encarceladas toscamente en mi mente para que, un día se escapen y avancen desnudas a través de un río en mitad del desierto, dibujando complicados jeroglíficos sobre sus arenas de silencio.
Has intentado engañarme, buen intento pero no has podido ocultar la explosión de color de tu rostro, ni el olor a polvo de estrellas que emana de la carne de tus muslos, ni tapar la perfección de tu sonrisa celeste, ni la sensación de orden que emanan de mis dedos, abriéndose paso entre tu pelo como si fuese el oleaje del líquido elemento para refugiarse por fin en tu húmeda y temblorosa nuca mientras se desata un archipiélago de gotas de sudor perlado que se reparten alegres en tu espalda preconizando un huracán de lujuria encendida.


Por fin, un beso el tuyo.

Tus delicados labios ya sueñan sobre los míos, el suelo se quiebra y las paredes de la habitación estallan para transportarnos en medio de un torbellino, a un vacío de color blanco, lleno de luz, donde tú y yo flotamos, vagando sin rumbo, zambulléndonos en la infinidad de los siglos, manchados por el polvo gris de la Luna con el que tantas noches ella nos cubrió la piel, diluyéndonos en la inmensidad de años en los que nuestro amor durará.

Perdurará para siempre, pues el tiempo contigo se ha detenido, ha frenado bruscamente para derramar lágrimas de plata, los sueños de un hombre enamorado por fin se han hecho realidad.
Pero este hombre enamorado no ha hecho más que soñar que estaba soñando, me despierto como tantas otras veces de mi doble sueño, llorando desconsoladamente como dicta la malvada frustración de ver que vivo un sueño dentro de otro, tal vez un día de estos tantee mi pecho con la mano y descubra que mi corazón ha implosionado en mil pedazos, en cada uno de los cuales ha quedado patente un pequeño fragmento, una leve impresión, una pequeña marca de aquél beso que un día, tu me regalaste, el tuyo.

lunes, 6 de febrero de 2012






Absolutamente todas las tardes durante este invierno, cuando las Ramblas de Barcelona llenas de color se poblaban de gente disfrutando de su tiempo libre, el mimo aprovechaba a colocarse en su lugar estratégico de estatua viviente para así conseguir algunas monedas y mostrar su talento desaprovechado como actor fracasado, en la acera de enfrente, su vista alcanzaba a una mujer desaliñada, con pelo largo castaño descuidado y piel manchada de pobreza que se resguardaba en su choza de cajas de cartón, con el brazo dolorido por estar pidiendo infructuosamente, era también una estatua viviente.

Ella era mirada por la gente con asco y desgana, si es que se dignaban mirarla y no pasaban altivos a su lado estirando la espalda y protestando con sus gestos por ver la miseria tan cercana, la ignoraban y aquellos que sentían lástima, arrojaban unos céntimos inservibles sin llegar a rozarla, no fuese a ser que se estableciera un cierto contagio, en sus primeros días de mendicidad obligada ella sufría, pero ya era cosa de rutina, al menos tenía la esperanza de la alegría al ver al mimo día a día, ver como se maquillaba cuidadosamente durante una hora con su espejito y escuchar mas tarde las risas que el arrancaba a la gente con su simpatía.





Él actuaba pero poco a poco le iba invadiendo por dentro una gran tristeza, el corazón al verla se le encogía al ver la cruel discriminación de las gentes en esta ciudad que le había visto nacer y de la que el siempre se había sentido orgulloso, ahora sólo actuaba para ella, para la pobre y sucia mujer sin belleza, ahora siempre que se quedaba quieto, no miraba a nada ni a nadie más que a ella, sin parpadear en horas, era capaz de estar y así pasaban las tardes, sin cruzar palabras, cogiendo confianza con el consuelo de las miradas.

Entonces, una tarde cuando el cielo estaba totalmente cubierto por grises nubes y había poca gente paseando en las calles, por no decir nadie, ella se incorporó desentumeciendo su cuerpo, como saliendo de un letargo, arrepentida de dejar de estar encorvada como si fuese el estigma de su mala suerte en la vida y tuviera la obligación de permanecer permanentemente en cuclillas y en posición suplicante simplemente por ser pobre, el cabello escondía como cortinas su cara, con timidez y caminando como si le costara la misma vida, andando de puntillas como si fuera sobre la arena ardiente del desierto, llegó a la vera del mimo y de sus labios con una dulce voz pronunció:







- La mirada habéis movido para mi.




Y sin nada más le regaló un euro que brillaba y valía mucho más que todos los demás, él le regaló un baile, más largo que de costumbre y le lanzó un gentil beso, terminado ella volvió con una tierna sonrisa en sus labios resecos a su choza de cartón y para resguardarse del frío se metió entre un fajo de periodicos.




Así el mimo sorprendido y maravillado por lo que había recibido, al acabar la jornada se acercó a la mendiga, con pasteles y chocolate caliente comprados en la tienda de la esquina.







Desde entonces siempre cenaron juntos en la brisa de la noche.

miércoles, 1 de febrero de 2012








Hola amigos el otro día fui a visitar a mi novia imaginaria pero curiosamente no estaba en casa, la verdad es que me cuesta bastante coincidir con ella, la mayor parte de las veces cuando estoy en casa y abro el messenger ella aparece como desconectada, las veces que ella está conectada el que no está conectado soy yo, ya se que pensareís que he pérdido la razón y que tal persona solo existe en mi imaginación, no, simplemente es mucha casualidad, supongo que es debido a la incompatibilidad de horarios aunque la verdad es que nos dificulta bastante la comunicación, de todas formas pensamos casi igual en muchas cosas y no nos hace falta hablar, sinceramente me gustaría verla algún día pero es muy tímida y no me envia nunca ninguna foto aunque sea de vacaciones o con sus amigas.

Siempre le dejo algún mensajito para que sepa que he estado por ahí, siguiendo sus huellas, ella sonrie y se pone muy contenta cuando lo hago, aunque no suele devolvérmelos, puesto que debe ser una mujer muy importante y por lo tanto muy ocupada, tengo unos deseos terribles de tener una cita 'a ciegas' con ella durante el día, se lo he propuesto y no me ha dicho que no, por lo tanto estoy bastante ilusionado con ese encuentro, contarnos nuestras cosas y ver su imaginaria sonrisa, no me aburro con ella puesto que a menudo cambia su peinado, trabajo, aspecto, voz, color de ojos e incluso estatura pero debo confesar que lo mejor son nuestros encuentros a medianoche que es cuando me encuentro con ella diariamente, el problema es que a esa hora caigo dormido y no puedo acordarme de lo que hacemos ni de los sitios visitados ni de los amigos que conocemos, me da un poco de vergüenza preguntarle abiertamente que hemos hecho el día anterior, ahora cuando deje de escribir este post creo que la llamaré por teléfono, normalmente le dejo los mensajes en el contestador creo que es porque le gusta guardar mi voz en la grabadora......








PD Si teneís una amiga o amigo pesado, no le ignoreís o elimineís, ser solidarios y pensad que al otro lado os tomaran por un novio o novia imaginario y podeís complicarle la vida a alguien....

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